En este mes que pasó, tuvimos muchos cumpleaños seguidos de amiguitos del enano. Nuestro colmo es que estuviera enfermo, porque qué fome perderse las fiestas, la comida y los juegos inflables. Cada vez ponen la vara más alta para celebrarle a los niños y aún no me convenzo de invertir en uno de esos juegos para cuando cumpla años el Martín.
Como estuvimos todos, en su justa medida, enfermos, nuestro mes se redujo a jugar con la Nintendo Wii apretujados para entrar en calor y comer rico, ser mimados y consentidos.
La Poti ya está desarrollando su gusto por la música y el dibujo, incluso le gusta pintar con témperas y acuarelas. Es posible que siga los pasos de su hermano y se acompañen entre papeles e ideas locas.
Rachel.-



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